
El doctor Manuel de la Peña Alonso – Araujo, ha sido nombrado recientemente “Embajador de la salud y de la vida”. Es director de la cátedra del corazón y longevidad, investigador, escritor, profesor de cardiología y presidente del Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social.
En los últimos años, se ha observado un aumento significativo de infartos e ictus entre directivos y ejecutivos de empresas. ¿A qué factores atribuye esta tendencia?
Efectivamente están aumentando los casos de infartos e ictus, que en el 85% son por trombosis y los factores de riesgo son una hipertensión arterial mal controlada, un LDL colesterol superior a 70, la lipoproteína (a) superior a 30-50, obesidad, diabetes mal controlada, estrés emocional, tabaquismo y la fibrilación auricular, que es la arritmia cardiaca más frecuente.
Desde su experiencia, ¿cuáles son las principales señales de alerta que deberían llevar a un directivo a realizarse un chequeo cardiovascular?
Estos pacientes en su mayoría son asintomáticos, hay un proceso de arterioesclerosis en el cual las arterias tanto coronarias como cerebrales van disminuyendo su calibre motivado por oclusiones por placas de ateroma que disminuyen el flujo sanguíneo que llega al corazón y al cerebro.
La detección temprana del infarto salva vidas. Entre los síntomas principales se encuentran el dolor en el pecho, la sensación de opresión, sudoración, náuseas y vómitos. Es fundamental entrenar a los pacientes en el reconocimiento de estos signos y en el uso de herramientas como el spray de nitroglicerina y la ingesta de una aspirina para situaciones de emergencia.
La carga de trabajo y el estrés crónico parecen ser factores determinantes en la salud de los ejecutivos. ¿Qué estrategias recomienda para minimizar estos riesgos?
El estrés crónico produce daño en el endotelio de las arterias, que es el cutis arterial. Hay que aprender a gestionar el estrés con técnicas de relajación, meditación, serenidad y escuchando música al menos 30 minutos al día.
¿Hasta qué punto influyen los antecedentes familiares y la genética en la predisposición a sufrir enfermedades cardiovasculares? ¿Puede la prevención reducir este impacto?
Es esencial conocer las patologías que han padecido nuestros padres y ancestros, ya que hay una predisposición genética a sufrir sus mismas enfermedades. Por ejemplo, el colesterol elevado tiene un fuerte componente genético y la hipertensión está asociada a 50 genes que podemos heredar. Los test genéticos nos ayudan mucho a conocer estas tendencias y por tanto nos permiten anticiparnos con un diagnóstico y tratamiento precoz.
¿Cree que en las empresas se subestima la importancia de la salud del corazón entre sus líderes? ¿Qué acciones deberían tomar las compañías para fomentar una cultura preventiva?
La salud alcanza su máximo valor tan sólo cuando se pierde y es todo por una falta de conocimiento, ya que en general los ejecutivos de las empresas no se sienten vulnerables y creen que ellos no van a sufrir infartos.
En el Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social han impulsado programas formativos en salud y bienestar. ¿Qué papel puede jugar la educación en la prevención de enfermedades cardiovasculares entre los directivos?
Desde el Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social, hemos lanzado el modelo de empresas saludables, a través del cual creamos programas de formación y entrenamiento a las empresas para que tomen conciencia de la importancia de la adopción de costumbres sanas. El verdadero paradigma es Accenture, una compañía a la que hemos formado en diecisiete años a más de 6.000 empleados y directivos.
En su opinión, ¿las empresas deberían ofrecer chequeos médicos periódicos y programas de bienestar a sus empleados de alto nivel? ¿Qué beneficios podrían obtener tanto las compañías como sus directivos?
Nosotros centramos los chequeos en pruebas de imagen tecnológicas que permitan valorar con precisión el nivel de oclusión de las arterias coronarias y supraaórticas.
Su trayectoria como médico y experto en salud preventiva es extensa. ¿Qué le llevó a fundar el Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social y cuál considera que ha sido su mayor aporte en estos años?
Nacemos en el año 1.996 y en veintinueve años de existencia hemos logrado crear una corriente de opinión sobre la importancia de la humanización de la medicina y la excelencia en la atención a los pacientes. Por otro lado, hemos logrado sensibilizar a muchas empresas de los beneficios que tiene crear espacios saludables.
Actualmente, se habla mucho de la medicina personalizada y la Inteligencia Artificial en el ámbito de la salud. ¿Cómo pueden estas innovaciones ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares en la población ejecutiva?
La medicina personalizada nos permite realizar un diagnóstico con más precisión y utilizar tratamientos diana. Por otro lado, las herramientas de inteligencia artificial están ya implantadas en muchas pruebas de imagen, así como en la monitorización de los pacientes y contribuyen a tener unos resultados clínicos mucho mejores.
Por otro lado, la inteligencia artificial AlphaFold3 ha descubierto recientemente la interacción de 200 millones de proteínas y más pronto que tarde descubrirán una molécula con capacidad senolítica, es decir, que sea capaz de eliminar las células senescentes (zombis) y por tanto frenar el envejecimiento, algo que ocurrirá más pronto que tarde.
¿Qué tres consejos daría a los directivos de empresas que deseen mejorar la calidad de vida y prevenir problemas cardiovasculares sin renunciar a su rendimiento profesional?
Que controlen su tensión arterial, su LDL colesterol, que realicen una dieta mediterránea, que restrinjan la sal y el azúcar de las comidas, que practiquen ejercicio físico 30 minutos al día, que escuchen música todos los días y que se realicen pruebas de imagen de sus arterias coronarias para detectar precozmente oclusiones arteriales.
¿Qué ha supuesto para usted el galardón recibido recientemente de la Academia de la Diplomacia como Embajador de la Salud y de la Vida?
Una inyección de motivación, máxime cuando lo obtienes junto a Los del Río, artistas creadores de La Macarena, que han logrado convertir su famosa canción en un himno internacional. La verdad es que todo esto es un acicate para seguir investigando.
Sabemos también de su faceta como escritor. Háblenos de ello y en especial de su libro número 13, “Guía para vivir sanos 120 años”.
Este es un libro especial, ya que revela los secretos de los supercentenarios a través del relato de historias reales. En tan sólo seis meses ya vamos por la 4ª edición y es muy gratificante ver la buena acogida que está teniendo. Siempre recomiendo no sólo su lectura sino el practicar costumbres sanas de personas que han llegado a los 122 como es el caso de la francesa Jeanne Calment, que a sus 100 años iba en bicicleta.
Me hace mucha ilusión observar que la República Popular China esté interesada en traducir y editar esta Guía para sus ciudadanos.
